lunes, 29 de julio de 2019

Naranja de sangre, Harriet Tyce.

Hola a todos.

¿Qué tal va la cosa entre ola y ola de calor?

Uno a punto de hacer la maleta para irse de vacaciones. Tenía un libro preparado para leer plácidamente junto al mar este mes de agosto, pero he tenido que cambiar de planes porque cometí el error de comenzarlo hace tres días y lo acabé hace dos. Se trata de Naranja de sangre de Harriet Tyce. El libro está editado en tapa blanda por Suma de letras y tiene 362 angustiosas páginas.

Alison vive en Londres, donde trabaja como abogada y celebra que le han dado su primer caso de asesinato. Vive con su marido Carl, que trabaja como terapeuta tratando todo tipo de adicciones y que se dedica al cuidado de la casa y de su hija Matilda, ya que su jornada laboral se ha visto drásticamente reducida y necesitan el sueldo de Alison para vivir. Parecen la familia ideal ¿verdad? pero nada mas lejos de la realidad. 

Alison bebe, mucho. Siempre hay una excusa, celebrar un caso ganado, relajarse tras una dura jornada laboral, etc. Después de trabajar todo el día y de celebrar mucho en el bar con sus compañeros que han terminado esa jornada a Alison le queda muy poco tiempo para dedicar a su familia y, tanto su hija, pero sobre todo, su marido se lo echan en cara de forma constante. Además, por si todo lo anterior no fuera ya suficiente fuente de problemas, Alison tiene un lío con un compañero de trabajo, Patrick. Patrick es el abogado principal en el caso de asesinato, Madeleine, está acusada de apuñalar a su marido hasta la muerte, a pesar, de que según dice, ella no recuerda nada, tan solo que se despertó al lado del cadáver ensangrentado con los gritos de la asistenta cuando los encontró a ambos en el suelo del dormitorio. 

Por si esto fuera poco hay alguien que está espiando a Alison y que le envía mensajes bastante inquietantes.

La historia se lee sola, la empecé para ver que tal era y cuando me di cuenta llevaba 180 páginas que leí sin darme ni cuenta. Tengo que decir que no he conseguido empatizar con ninguno de los personajes, y que solo me ha caído bien Matilda, que es la hija de seis años de la pareja. La atmósfera me ha parecido asfixiante, a veces sórdida y muy angustiosa, lo he pasado muy mal con Alison, viendo lo culpable que se siente por dejar de lado a su familia y por priorizar a su amante anteponiéndolo a su marido y su hija y que aunque siente que está mal, no puede hacer nada por evitarlo. He sufrido viendo la forma de beber de Alison, hasta perder el dominio de sí misma y alterar la realidad, perder la dignidad y caer finalmente sin sentido al suelo pegajoso de un bar o de los servicios de un tren tras un poco de sexo para satisfacer a su amante aunque no sea satisfactorio para ella. 

Al final me he encontrado con un libro que ha superado las expectativas que tenía, ya que es un buen thriller, o domestic noir que está mas en boga hoy día. Al día siguiente me leí el resto del libro, y tengo que decir que me ha gustado la historia, y sobre todo como está contada. Me ha gustado que no me hayan caído bien los personajes, prácticamente ninguno, y que a pesar de eso sufras con ellos y veas como no pueden hacer nada por evitar su destino y, sobre todo, lo que más me ha gustado (llamadme incoherente) ha sido lo que me ha hecho sufrir la atmósfera de la novela, la sordidez, la falta de dignidad y de amor propio, el tener que vender una imagen perfecta cuando ninguno somos así en realidad, y sufrir con cada página, y con unos personajes antipáticos y ver las injusticias que ellos cometen y las que comenten contra ellos. En esta novela la forma lo es todo, incluso más que la trama, que a pesar de ser buena, no dejaría de ser una novela más de esposa infeliz y sin embargo convierte la experiencia de leer este libro en algo irrespirable y que te hace pensar en nuestra sociedad aparente de primer mundo. Aviso: altamente adictiva.

NARANJA DE SANGRE, OCHO.

PD: Nunca te tomes esa segunda copa de vino... habrá más. 



jueves, 18 de julio de 2019

El retratista de los niños muertos, Manuel Aparicio Villalba.

Hola a todos.

¿Cómo va el verano?

Hoy os traigo una historia un tanto peculiar, se trata de El retratista de los niños muertos (En los tiempos del porvenir). El autor es Manuel Aparicio Villalba y el libro está editado en tapa blanda por Ediciones Alfar y tiene 354 páginas.

Lo primero que os comento es que nos dejéis llevar por el título, francamente, yo también pensaba que era otro tipo de libro cuando lo escogí, para los que penséis que se trata de novela negra, nada más alejado de la realidad. 

El libro cuenta la historia sobre todo de tres personajes, Gonzalo, Ché y Davinia. Nos situamos en los años de la dictadura de Primo de Rivera, como sigue pasando hoy día, ante un gran acontecimiento como será la Exposición Iberoamericana de 1929, las autoridades tratan de esconder todo el cinturón de miseria que rodea a la ciudad de Sevilla, cuyo nombre por cierto, creo que no se cita en toda la novela. Tras desalojar a todas estas barriadas chabolistas los enviarán a un sitio donde no molesten ni sean una molestia para la vista de las gentes de bien, el barrio de Villalatas, donde la miseria es el pan nuestro de cada día. La imagen que nos pinta el autor es tremenda, hambre, pobreza, bajos instintos, y otras lindezas, que están narradas de forma brillante y te hacen ver el barrio con una realidad dolorosa.

El centro de la vida del barrio es la taberna de Doña Paquita, que lleva ahí desde tiempo inmemorial, y que lejos de ser una simple taberna es la casa de putas mas popular de la zona y toda una institución local. Aquí vienen a parar nuestros tres personajes. Gonzalo, hijo de una de las putas, que fue llevaba al prostíbulo por las monjas del Hospicio de la Santísima Trinidad, en teoría para servir de criada, en realidad para bajarle las bragas la primera noche, con 13 años y subastar su virginidad al mejor postor. Gonzalo se cría en la casa de putas y es ahí donde conoce al amor de su vida, Ché, una impactante belleza de ojos verdes y fríos que va a vivir con su madre, también prostituta al morir su abuela, que era quién la estaba criando. La vida en la taberna no es fácil para nadie, y vemos como todos los personajes sufren por sobrevivir, cada uno como puede. La historia de amor entre Gonzalo y Ché estará plagada de desencuentros. A veces la vida es así de perra y nos lleva a cada uno por caminos que no se cruzan. 

A estos dos personajes se unirá Davinia, una mujer de fuerte carácter y gran personalidad, fuera del uso de las señoritas de la época, gran terrateniente y que hace y deshace a su antojo. Proveniente de una mezcla de culturas y razas que la hacen única y que se debatirá entre su sentido de la justicia y las ganas de ayudar a la pobre gente que la rodea en un barrio mísero como Villalatas.

El título del libro que viene a raíz de uno de los trabajos que desempeñará durante algún tiempo Gonzalo, viene de la costumbre de finales del siglo XIX y principios del XX de fotografiar difuntos para tener un recuerdo suyo como si aún estuvieran en vida. Pero es simplemente una pincelada más de la novela y no su eje narrativo.

La historia me ha gustado, sobre todo el lenguaje del autor, que recuerda a las gentes de antes, ya no se habla así de bien hoy día. El realismo que imprime a sus escenas me ha recordado a veces al Fortunata y Jacinta de Galdós, sobre todo el de los bajos fondos de Fortunata. El hilo narrativo salta en el tiempo hacia atrás o hacia delante dependiendo de las necesidades del autor de explicar con detalle los motivos que han llevado a los personajes hasta el punto en el que se encuentran. Eso si, al menos en mi caso, el libro ha sido de lectura lenta y pausada. Es un libro de invierno.

EL RETRATISTA DE LOS NIÑOS MUERTOS, SIETE.

PD: Historia entre dos aguas, la de las supersticiones, ignorancia y miseria del s: XIX y la de la electricidad, los avances y los nuevos tiempos que prometían el s.XX.